miércoles, 28 de marzo de 2012

En el sueño entredormido.



 La que sueña en el rincón,
busca y desespera en el anhelo


entre los pliegues de lo inmundo
y  la incongruencia fatal de ser “historia-mujer”

 en paralelo a la ruptura violenta

 de esa vil díada ciega.



En contra de los vientos
y la marea relucida



, en tinieblas,

sujetas al mástil se encuentran  las sirenas amordazadas,
en la historia mentira desfragmentada:


el Ulises que jamás quiso escuchar.




El cielo se trasluce
 y sin embargo la calma parece lejana.



Ni la esperanza de los amaneceres y los nuevos días…


Ni la esperanza de aquellos rebeldes cantos…




En la entreniebla matutina,

quizás
los olvidos


las garras y el desgarre,


quizás la ironía

como forma de resguardar los dientes que liberan  sogas
ante un esperado  y  súbito naufragio.



Desfibre de las sogas  y   los sentimientos que nos encubren
Es

el cuerpo-asesina
Es

 el grito que renuncia al silencio y a su mentira.


Es el desfibre,
 la traquea,

el canto que mutila.




El semblante altivo,

lo devastado ante mi porte  
 y sobre mi regazo.


Y ni siquiera un atisbo de sangre,

adornando  


mi humilde vestuario.

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