entre los pliegues de lo inmundo
en paralelo a la ruptura violenta
de esa vil díada ciega.
En contra de los vientos
, en tinieblas,
sujetas al mástil se encuentran las sirenas amordazadas,
en la historia mentira desfragmentada:
el Ulises que jamás quiso escuchar.
El cielo se trasluce
Ni la esperanza de los amaneceres y los nuevos días…
Ni la esperanza de aquellos rebeldes cantos…
En la entreniebla matutina,
quizás
los olvidos
las garras y el desgarre,
quizás la ironía
como forma de resguardar los dientes que liberan sogas
ante un esperado y súbito naufragio.
Desfibre de las sogas y los sentimientos que nos encubren
el cuerpo-asesina
Es
el grito que renuncia al silencio y a su mentira.
Es el desfibre,
la traquea,
el canto que mutila.
El semblante altivo,
lo devastado ante mi porte
y sobre mi regazo.
Y ni siquiera un atisbo de sangre,
adornando
mi humilde vestuario.